EL PROYECTO

PROYECTO REGIONAL CONCHA

 

Recuperación de la concha como fuente de seguridad alimentaria

de familias recolectoras en 3 países de la costa pacífica

OBJETIVO DEL PROGRAMA

 

Promover el fortalecimiento de las organizaciones de pescadores y recolectores/as artesanales de las comunidades del ecosistema manglar, en la cuenca Pacífica de Colombia, Ecuador y Perú, mediante el incremento de sus conocimientos, de sus capacidades de incidencia y de control, para una gestión sostenible del manglar y de la concha, como fuente de seguridad alimentaria y nutrición.

 

En 2013 Hivos en conjunto con organizaciones socias, arrancó con un proyecto que buscaba fortalecer a organizaciones de personas dedicadas a la pesca y recolección del molusco en los manglares de los países antes mencionados. Se apostó por compartir conocimientos y capacitaciones, incrementar sus capacidades de incidencia y control para asegurar la sostenibilidad del manglar. Dicha iniciativa fue apoyada por la Unión Europea. Desde enero del 2013, HIVOS con el financiamiento de la Unión Europea implementa en Colombia, Perú y Ecuador el Proyecto Recuperación de la concha como fuente de seguridad alimentarias de familias recolectoras de la costa pacífica de Colombia, Ecuador y Perú (DCI FOOD/2012/301-117).

 

Desde entonces, se ha impulsado la conformación y fortalecimiento de organizaciones de concheros y concheras en los tres países. En Perú, las organizaciones locales con el respaldo del proyecto han conformado alianzas con instituciones estatales para el monitoreo, control y conservación de dicho molusco. Además, se estableció un módulo de producción de larva de concha en laboratorio y se llevó a cabo una feria de seguridad alimentaria en Tumes que se ha convertido en un evento patrocinado por el gobierno de la región.

 

En Ecuador, se consolidó el derecho de acceso a las concesiones del manglar por parte de las comunidades, se apoyó el fortalecimiento de varias organizaciones de base y se crearon alianzas con gobiernos autónomos. Los ingresos de las familias recolectoras han mejorado y los gobiernos locales han incluido los proyectos de repoblamiento dentro de sus políticas públicas.

 

En Colombia, el fortalecimiento de organizaciones y de concejos comunitarios locales ha llevado a la consolidación de propuestas de manejo de recursos naturales por parte de las comunidades. Se han desarrollado además campañas locales de sensibilización.

Mediante este proyecto se ha beneficiado a 3200 familias en los tres países que han recibido capacitaciones y asesoría técnica para el desarrollo de iniciativas de conservación y manejo de este importante recurso. En Ecuador, las iniciativas locales de conservación incluyen 400 has de manglar dejadas en descanso de aprovechamiento de concha, los llamados “prohibidos”, zonas que se dejan descansar por 5 meses y que permiten la recuperación del recurso. En Colombia se ha diseñado y avanzado en la implementación de un plan de manejo de concha para 8000 has de manglar en la frontera con Ecuador; el establecimiento de un Módulo artesanal de producción de semilla de concha en laboratorio para acciones de repoblamiento y recuperación del recurso. En Perú en un área de 100 has se han establecido jaulas de cría y engorde de concha y se ha dejado una zona de descanso de 40 has.

 

Para facilitar la sostenibilidad social  de las prácticas implementadas el proyecto ha contribuido al fortalecimiento de las 4 organizaciones de segundo nivel ( 1 red de Consejos comunitarios en Colombia, 2 Federaciones de recolectoras y pescadores  en Ecuador y 1 Federación de concheros y pescadores en Perú) que en conjunto agrupan a un total de 50 organizaciones de base en los tres países; las cuales han promovido acciones de incidencia política local, nacional y regional para el desarrollo de policía pública que permita sostener las practicas locales desarrolladas; así se ha avanzado en la discusión , tratamiento y en algunos casos aprobación de reglamentos pesqueros, ordenanzas para manejo territorial, concesiones de uso; una propuesta de establecimiento de un área protegida con enfoque de manejo etnicoterritorial e incluso planes de conservación  del manglar a nivel regional.

 

Estas iniciativas de conservación y manejo sostenible están ligadas a sistemas de comercialización asociativa y acceso a mercados con compensen las acciones de manejo sostenible y equidad social; así en términos generales han mejorado en un 10% los ingresos percibidos de la comercialización de este recurso.

 

Debido a estas acciones que valoran el ecosistema manglar y sus recursos, el proyecto promueve indirectamente la conservación de alrededor de 24,000 ha de manglares en Colombia (8,000. ha), Ecuador (1,000 ha) y Perú (3,000 ha).

LA CONCHA NEGRA Y EL MANGLAR

 

Los manglares son bosques pantanosos que viven donde se mezcla el agua dulce del río con la salada del mar y tienen la capacidad de adaptarse a distintos grados de salinidad. Este ecosistema es el hábitat de una gran cantidad de especies marino costeras con valor comercial que desarrollan todo su ciclo de vida o sus primeras fases, por lo que tienen una importancia económica fundamental para las poblaciones humanas que viven en las zonas costeras.

 

Los manglares son importantes productores de biomasa, por lo que son capaces de secuestrar más toneladas de carbono que los bosques tropicales, por lo tanto, su conservación es clave para la mitigación del cambio climático. Adicionalmente la estructura de los bosques de manglares los convierte en verdaderas barreras contra los fuertes oleajes y vientos, una función clave que contribuye a la adaptación de las poblaciones costeras a la variabilidad climática.

 

Una de las especies emblemáticas del manglar para la economía local es la “Anadara tuberculosa” conocida como concha negra en Ecuador y Perú y como piangua en Colombia.

 

La concha negra “Anadara tuberculosa” es uno de los moluscos comerciales más importantes. Se la encuentra en el lodo de los manglares a lo largo de la costa del Océano Pacífico, desde México hasta Tumbes, en Perú.

 

En estos países, el aprovechamiento de la concha, es un recurso estratégico tanto para la seguridad alimentaria como para la economía de las comunidades que viven en los manglares.  La gente las busca y las recoge de entre las raíces de los imponentes árboles de mangle.  La concha negra es parte de la rica biodiversidad de este ecosistema – el manglar -  que es clave para su supervivencia, la de peces y la de gran parte de la fauna acuática de importancia comercial.

 

En Colombia, Ecuador y Perú, existen alrededor de 15,000 familias que dependen de esta actividad; en los dos primeros países son principalmente las mujeres las que recolectan conchas del suelo lodos del manglar, entre las raíces; mientras que en Perú son los hombres los que se dedican a esta actividad.

 

EL APROVECHAMIENTO DE LA CONCHA NEGRA

 

La población de la concha negra se encuentra severamente amenazada por la sobreexplotación, debido a la creciente demanda de la gastronomía, en especial en Ecuador y Perú. Además, el uso de los manglares para sacar madera, la conversión a otros usos y la contaminación del mar, impactan y disminuyen el hábitat de la especie.

Según la legislación en Ecuador y Perú la talla mínima comercial es de 4,5 cm mientras que en Colombia la talla mínima es de 5 cm. Para alcanzar este tamaño la concha requiere entre 12 y 18 meses, período en el cual ya se habrá reproducido al menos 1 vez.

Alrededor de 50´000.000 de conchas son extraídas mensualmente en los tres países, y se estima que un 70% no cumple con la talla mínima legal, por lo cual las poblaciones de esta especie no pueden recuperarse y mantenerse en el largo plazo.

 

 

 

 

 

CONCHERO/A

 

El/la conchero/a es una persona que extrae conchas de los bancos naturales del manglar. Ha recogido de sus ancestros conocimientos de marea, aves, conchas, cangrejos, mangle, es decir todo lo relacionado al manglar, se guian por un cronograma empirico de rotacion de lugares de extraccion. A los concheros nativos se han incorporado gente de la ciudad e inmigrantes quienes asimilaron la técnica local.

 

MARCO LEGAL PARA EL MANGLAR EN ECUADOR

 

Promover la conservación del bosque de manglar como un ecosistema mitigador de tsunamis e inundaciones costeras y regulador de ciclos ecológicos.

 

La producción acuícola-camaronera se desarrolla en el interior del bosque de manglar y representa el 12% de las exportaciones no petroleras. Es importante destacar que, en el año 1969, existían 202,201 ha de manglar, mientras que, en el 2006, la superficie era apenas de 148,230 ha (CLIRSEN, 2006). Desde el año 2010, el Ministerio del Ambiente ha establecido algunas medidas para la recuperación de este ecosistema, para el 2011, existen 162,774 ha (IGM, 2011).

 

Por otro lado, el territorio marino-costero continental bajo conservación o manejo ambiental alcanza, actualmente, 440,847 ha (MAE, 2012a). Esto se logró gracias a la implementación de estrategias de conservación como la recuperación y reforestación de alrededor de 5,236 ha de manglar –que incluyo el desalojo de 2,021 hectáreas de camaroneras que se encontraban en áreas protegidas– y la aprobación de trescientos planes de reforestación de manglar. Por ello, se espera que en 2013 la superficie de manglar supere la superficie destinada a camaroneras. Adicionalmente, hasta el 2012 se concesionaron 50,752 ha de manglar. El área marino-costera constituye el territorio que se extiende hasta diez km desde el punto de marea más alta, e incluye ecosistemas como el manglar (MAE, 2013b).

 

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6. Reporte Coaching Track Género Final 7. Folleto PAR manglares